Al elegir materiales efectores finales, las cerámicas de alúmina ofrecen una serie de ventajas irremplazables:
1. limpieza extrema, contaminación cero.
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La superficie densa y lisa de la cerámica evita la generación de partículas finas debido a la fricción, a diferencia de los metales. Esto es crucial para industrias como semiconductores, paneles y productos farmacéuticos.
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Las cerámicas son materiales inertes y no liberan iones metálicos en las piezas de trabajo (como las obleas de silicio), lo que garantiza la pureza del producto y un alto rendimiento.
2. excelente resistencia al desgaste.
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Las cerámicas de alúmina tienen una dureza extremadamente alta (dureza Mohs 9, solo superada por el diamante). Durante el agarre frecuente o el contacto con piezas de trabajo, el desgaste es mínimo, lo que resulta en una vida útil muy superior a la del acero inoxidable y los plásticos de ingeniería, lo que reduce significativamente la frecuencia de mantenimiento y reemplazo.
3. aislamiento eléctrico excelente.
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No conductor, se puede operar de manera segura en entornos cargados o usarse para agarrar componentes electrónicos de precisión que requieren protección contra descargas electrostáticas.
4. alta dureza y resistencia al rayado
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Su alta dureza asegura que no será rayado por piezas de trabajo. Además, la superficie de cerámica cuidadosamente pulida no rayará las superficies de piezas de trabajo delicadas, como vidrio, metal espejado y obleas de silicio.
5. resistencia a la corrosión
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Resiste la mayoría de los ácidos, álcalis y solventes orgánicos, por lo que es adecuado para entornos químicos, galvanoplastia y pulverización, o aplicaciones que requieren limpieza química frecuente.
6. bajo coeficiente de expansión térmica y resistencia a altas temperaturas
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Mantiene la estabilidad dimensional a altas temperaturas y no se deforma fácilmente, por lo que es adecuado para procesos que requieren una breve exposición a áreas de alta temperatura.